Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educacion de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.
4 de enero de 2012
Los grandes problemas de la educación básica en México
Por Sylvia Schmelkes del Valle*
La educación ha perdido prioridad en la política pública nacional. En el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012,
no aparece como prioridad, sino como tercer asunto en el acápite de Igualdad de
Oportunidades. Durante el sexenio en
curso, la atención que se le ha dado a los grandes problemas educativos, que
son los de equidad y calidad, ha sido insuficiente y en muchos casos
equívoca.
Los problemas de equidad se reflejan en hechos como los siguientes:
México sigue teniendo a una tercera parte de su población, casi la mitad
de la misma mayor de 15 años, en situación de rezago educativo, es decir, sin
haber concluido la educación básica. La
educación secundaria sigue reportando niveles inaceptables de deserción (sólo
dos terceras partes de los alumnos que ingresan en un año determinado la
terminan en tres años), a pesar de que el nivel es obligatorio desde 1993. Las
acciones tendientes a atender educativamente a la población adulta que tuvo la
oportunidad de cursar su educación básica, para mejorar su calidad de vida,
reciben progresivamente menores recursos de parte del gobierno federal. Sin embargo, el derecho humano a la educación
es de todas las personas, por lo que sería de justicia elemental fortalecer
esta actividad.
Las desigualdades socioeconómicas siguen explicando la mayor parte de
las desigualdades en el acceso, la permanencia y, lo que es más alarmante, en
el aprendizaje. Hay estudios recientes
(Backhoff, 2011) que muestran que para que un niño pobre logre niveles de
aprendizaje satisfactorios, es necesario que asista a una escuela a la que van
niños no pobres. Esto en parte se debe
a que los recursos de todo tipo (de infraestructura, materiales, didáctico,
humanos) se siguen distribuyendo en forma opuesta a como debieran: se da más a
los que de antemano se encuentran en una posición de ventaja socioeconómica, y
menos a los que menos tienen. Esto
tendría que cambiar radicalmente.
El curriculum sigue siendo uno mismo para todo el país, siendo que la
diversidad cultural del mismo es enorme.
Esto significa que la educación no resulta significativa para una
proporción incluso mayoritaria de niños que no comparten las condiciones del alumno
imaginario de clase media urbana a quien se dirige dicho curriculum. El resultado es el escaso aprendizaje y en
muchas ocasiones el abandono de la escuela, precisamente de los sectores
culturalmente más lejanos de la cultura de la escuela. El curriculum tendría que dejar de ser
extrarregulado y prescriptivo, para dar lugar a un curriculum finalista, donde
los resultados esperados de cada grado y nivel educativo queden claros, pero en
el que se le deje en libertad a docentes y directivos para adaptar los procesos
a las condiciones del contexto.
Los problemas de calidad, por su parte, se manifiestan parcialmente en
los bajos resultados de aprendizaje que obtienen los alumnos en los ejercicios
nacionales e internacionales de
evaluación de los aprendizajes. En ellos
resulta que una parte importante de nuestros alumnos (40% en la escala de
lectura en 2009 de la prueba PISA) no obtiene las competencias consideradas
necesarias para sobrevivir en la sociedad actual de acuerdo con parámetros
internacionales (prueba PISA). Incluso
evaluados con nuestro curriculum (prueba
ENLACE), un porcentaje mayoritario (60% en español y primaria y 83% en español
en secundaria) se encuentra por debajo del nivel básico. En gran parte estos problemas de deficiencias
en la calidad de los aprendizajes se derivan del predominio en las aulas de un
modelo pedagógico de corte transmisionista que se centra en el maestro, se
dirige al grupo completo y privilegia la memoria sobre la comprensión y la
crítica. Este modelo privilegia los
conocimientos por encima de las habilidades y los valores. Los maestros tienden a reproducir la manera
como ellos fueron formados, y desgraciadamente, siguen formándose de la misma
manera. Habría que ir transformando este modelo transmisionista en un verdadero
constructivista que convierte a los alumnos, individual y colectivamente, en
agentes activos de su propio aprendizaje.
En lugar de privilegiar, en este curriculum finalista, los
conocimientos, habría que darle mucha mayor importancia a las habilidades
básicas (escuchar con atención, hablar con precisión, leer con comprensión,
escribir con eficacia comunicativa) y a
las superiores de pensamiento (analizar, sintetizar, deducir, inducir, inferir,
discernir), entre las cuales una de las más importantes es aprender a aprender
y aprender a querer aprender. También
habría que darle una importancia mucho mayor a la que actualmente se da en las
escuelas y en las aulas a la formación para la convivencia y la ciudadanía
democrática, es decir, a la formación en valores.
En el fondo tenemos un problema grave de formación inicial de los docentes,
y deficiencias importantes en el desarrollo de
los procesos de actualización y desarrollo profesional. El docente es el principal factor capaz de
mejorar la calidad educativa (la calidad educativa no puede ser mayor que la
calidad de los docentes, según dice el informe McKinzie[1]), por lo que parece indispensable priorizar una
política docente congruente desde la selección de los aspirantes a formarse
para ser docentes, pasando por su formación inicial, su selección para el
servicio, su actualización permanente y su carrera docente, tal y como lo
sugiere la OCDE en sus recomendaciones para México[2]. Estos docentes tendrán que poder trabajar en
escuelas que cuenten con un liderazgo académico de su director, que gocen de
cierto grado de autonomía para tomar decisiones, y que asuman la
responsabilidad del mejoramiento continuo de su planta docente y de la calidad
de la educación que imparten. Para ello,
es muy conveniente que el sistema educativo considere la importancia de
estructurar un sistema de apoyo de naturaleza pedagógica y vigilante de la
equidad centrado en la escuela y cercano a ella, para lo cual parecería
necesario profundizar en la descentralización educativa, que quedó trunca, para
hacerla realidad en unidades más pequeñas y viables, con personal capacitado
para atender las búsquedas de cada escuela singular para mejorar el aprendizaje
de sus alumnos con equidad y pertinencia.Segun la informacion los problemas en la educacion, dice que los adolescentes de secundaria abandonan sus estudios, algunos por la falta de recursos y otros por algunos acontesimientos que sucitan en las escuelas en las que se integran.Sin embargo cuando un niño(a ) es de bajos recursos, muchos de ellos hacen lo nque mas pueden por salir adelante apesar de las pocas oportunidades que tenga. Yo considero que no es tanto que haya recursos o no si no las ganas de seguir adelante.
La educación en México no es exente, actualmente existen muchas deficiencias en ella, todo ello gracias que nosotros no somos una sociedad activa, no nos preocupamos, participamos en los asuntos educativos del país, somos conformistas y nos conformamos con lo que vemos en la televisión. Para poder solucionar los grandes problemas de la educación, debemos de empezar por nosotros mismos.
ResponderEliminarEn México con respecto a la educación existen múltiples problemas en el sistema educativo, es muy necesario corregirlos para evitar los rezagos, cambiando la perspectiva del sistema, colaborando con los profesores para el mejor desarrollo del conocimiento de los alumnos. Implementar nuevas estrategias al sistema podría ser una buena opción para poder combatir los problemas que aun se tienen en el sistema e impulsar una verdadera educación de calidad en México.
ResponderEliminaractualmente en nuestro país, nuestra educación tiene demaciadas carencias, principalmente en fomentar los valores ya que son los que moldean a una personas.
ResponderEliminarhay que ver lo que le hace falta a la educacion para que asi se pueda ayudar a resolver los conflictos
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