Condiciones para la mejora
del trabajo en el aula
De acuerdo con el trabajo de
Ainscow y col., (2001), los factores que, en mayor medida, parecen condicionar
la mejora del trabajo en el aula, y hacia los que, por tanto, habría que
dirigir las intervenciones para mejorar el aprendizaje son los siguientes:
- · La existencia de relaciones positivas
- Los límites y expectativas del profesorado.
- El alcance de los procesos de planificación y adaptación la enseñanza.
- La disposición a trabajar con otros.
- La capacidad de cada profesor de reflexionar sobre su propia práctica
Seguramente, la calidad de
las relaciones del docente con su alumnado es uno de los mayores determinantes
del aprendizaje de estos. Las más positivas se consiguen, siguiendo los
análisis de estos autores, cuando los
profesores:
1. Demuestran una consideración
positiva hacia todos sus alumnos.
Esta
condición hace referencia, en su opinión, a la cualidad más estimulante que una
persona puede mostrarle a otra y que no es otra que la consideración positiva e
incondicional. Ello se refleja en los mensajes continuados, de forma verbal y
no verbal, que los maestros y maestras mandan a sus alumnos. Por desgracia a
veces lo más frecuente es esa falta de consideración y la creencia de que los
alumnos tienen que hacer algo para ganársela. Sin embargo, en otras ocasiones
se ha visto y comprobado lo poderoso que puede ser la aceptación y la
tolerancia mutua de las diferencias individuales para las relaciones entre
maestros y alumno
2. Conducen sus relaciones en aula
de forma que se muestran consistentes y justos y dan pie a la confianza.
Cuando
las relaciones entre alumno y maestro no son buenas, los alumnos aluden con
frecuencia a una sensación de que el maestro «es injusto» o no actúa siempre de
la misma manera ante determinados alumnos o ante ciertas conductas. Por lo
tanto, para que las relaciones de clase sean positivas, es fundamental que los
maestros y maestras posean esta cualidad - y la demuestren - de ser
consistentes y justos con su alumnado.
3.
Saben escuchar.
Tan
importantes como que los maestros sean claros al dar instrucciones o transmitir
sus ideas y emociones a los alumnos, es que éstos sientan que sus maestros son
igualmente sensibles a lo que dicen. Se trata, en definitiva, de mejorar las
competencias o destrezas para una escucha activa, aquella que transmite el
mensaje de que somos conscientes de lo que los alumnos nos quieren comentar o
expresar.
4.
Hacen de sus clases lugares
donde los alumnos pueden sentirse seguros a la hora de experimentar para
aprender, lo que supone que puedan
elegir, asumir riesgos y aceptar responsabilidades.
Un
aprendizaje eficaz es aquel en el que se anima al aprendiz a que se
responsabilice de su propio aprendizaje y vaya siendo, por ello, cada vez más
autónomo. Pero esta responsabilidad exige poder elegir – no se fomenta la
responsabilidad si el profesorado toma todas las decisiones al respecto – y
poder elegir es también poder equivocarse, lo que supone entonces un riesgo que
también hay que saber enfrentar y, en caso de fracaso, asimilar de forma
positiva, pues de los errores cabe aprender incluso más que de algunos aciertos
y tras ello hay una actitud de reflexión y no de culpabilización. En este
sentido las clases tienen que ser lugares emocionalmente seguros, donde los
alumnos puedan cometer errores las veces que ocurra – porque ello les permite
ganar experiencia sobre ellos mismos como aprendices.
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