Los factores que inciden en la formación de la
educación básica.
Entendiendo de esta manera la calidad, y entiendo que toda
evaluación educativa -incluyendo la de centros- estará orientada
a medir la calidad o a mejorar la calidad educativa, conviene proceder a
aceptar que esta calidad está determinada por múltiples factores.
Es decir, es necesario reconocer la multicasualidad de la calidad educativa.
En un intento de síntesis de lo que la
investigación educativa ahora nos dice acerca de los factores que
inciden sobre la calidad de la educación básica, es posible
agruparlos en tres grandes apartados:
a. La demanda educativa.
Los factores procedentes del lado de la demanda educativa
siguen reconociéndose como los de mayor peso sobre la explicación
de los resultados educativos en el nivel básico.
Desde luego, el más importante de ellos es el nivel
socioeconómico. Como sabemos, el nivel socioeconómico
actúa sobre la calidad educativa -como la hemos definido- por la
vía directa, a través de los costos asociados a la escolaridad;
por la vía indirecta, a través de los costos de oportunidad que
para los padres significa tener a sus hijos en la escuela y sacrificar su
aporte al hogar en trabajo y/o ingresos. Pero además, el nivel
socioeconómico influye sobre la calidad de la educación a
través de los factores asociados a la pobreza, y muy notablemente la
precariedad de la salud y la ausencia de una adecuada alimentación. Las
diferencias en el nivel socioeconómico, por estas vías, tiene la
capacidad de explicar diferencias en el acceso, la permanencia, los ritmos de
transición al interior del sistema, los resultados de aprendizaje, y
también los efectos sobre el empleo y el ingreso.
Otro factor de gran importancia es el capital cultural de
la familia de donde procede el alumno. En años recientes -sobre todo
porque las circunstancias macrosociales han permitido, en América
Latina, mantener aisladas las variables relativas al nivel
socioeconómico y al capital cultural- se ha venido demostrando un peso
incluso más fuerte del capital cultural -al menos de la madre- sobre el
logro educativo de los alumnos que del nivel
socioeconómico(3). El capital cultural opera sobre la calidad
de la educación básica a través de la capacidad
educogénica de los padres, que se traduce en la estimulación
temprana, en el desarrollo del lenguaje (más parecido al lenguaje
escolar), del desarrollo de las habilidades cognitivas, de la
internalización de valores relacionados con la educación, y del
apoyo a los procesos de aprendizajes escolar de los hijos. De esta forma los
hijos de padres, y sobre todo de madres, más escolarizadas avanzan
más regularmente dentro del sistema y tiene una asistencia mucho
más regular a la escuela. Se llega a decir que la escolaridad de la
madre tiene un efecto inmunológico sobre el fracaso escolar.
Estos dos son los factores más importantes del lado
de la demanda educativa en la explicación de las diferencias en logro
escolar y en aprendizaje de los alumnos en la escuela del nivel básico.
Hay otros, tales como el grupo étnico de pertenencia, sobre todo
ahí donde hay discriminación racial y donde el programa educativo
para alumnos de los diversos grupos étnicos es idéntico. Otro
más es la lejanía de la escuela respecto de la casa de los
alumnos. Esta afecta mucho más a los alumnos más pequeños
que a los mayores, y más a las niñas que a los niños,
sobre todo cuando éstas llegan a la pubertad.
Ya indicábamos que las variables propiamente de la
oferta educativa comienzan a relevarse a partir de los años ochenta, y
sobre todo gracias a las investigaciones de corte cualitativo y a aquellas que
comparan las escuelas que, en igualdad de circunstancias socioeconómicas
y culturales de la demanda, logran mejores resultados. Estas investigaciones
son las que ha permitido decir algo respecto de lo que puede y debe hacer el
sistema educativo, y la escuela, para mejorar la calidad -relevancia, eficacia,
equidad y eficiencia.
Existen múltiples maneras de agrupar los factores
que proceden del lado de la oferta educativa. La creciente literatura sobre
“escuelas efectiva” ha permitido hacer agrupaciones a partir de
múltiples estudios de carácter empírico. No es el caso
aquí de revisar los diversos intentos por sintetizar dichos hallazgos
-procuraremos hacerlo al hablar de centro escolar-. Baste por el momento
ofrecer uno de estos esfuerzos de síntesis:
- La relevancia del aprendizaje. Algunos autores consideran que la falta de relevancia de los aprendizajes que ofrece la escuela explica buena parte de su falta de calidad. Existen el temor de que la educación básica se haya convertido en un ritual no relacionado con la vida del alumno o de la sociedad. Un estudio llevado a cabo en Brasil(5), por ejemplo, encuentra que en situaciones extra-clase los niños son capaces de resolver correctamente algunas operaciones matemáticas básicas por vía oral y, en situaciones escolares formales, fracasan en el intento de resolver los mismos problemas aritméticos por la vía escrita. Estos resultados revelan contradicciones al interior de la escuela, ya que ésta inhibe el cálculo oral y desvaloriza este tipo de saber popular.
- Las prácticas pedagógicas en aula. Las prácticas pedagógicas más generalizadas en las aulas de América Latina no parecen ser las más conducentes a un adecuado aprendizaje por parte de los alumnos, a juzgar por la confrontación que puede hacerse entre los resultados de múltiples estudios etnográficos sobre lo que ocurre en las aulas y lo que la investigación parece indicar acerca de las prácticas pedagógicas que se correlacionan que adecuados niveles de aprendizaje. Estas son, entre otras: el aprovechamiento del tiempo escolar para la enseñanza y para el aprendizaje; la diversificación de experiencias de aprendizaje; la individualización de la enseñanza -la existencia de espacios para atender de manera especial a quienes lo necesitan-, la estimulación de la participación del alumno -la manifestación máxima de la participación del alumno es la posibilidad de que construya el conocimiento, de que sea el principal actor de su aprendizaje-; la existencia de variadas oportunidades para que los alumnos ejerciten sus capacidades de razonamiento y se involucren en procesos de creatividad y de resolución de problemas; la dedicación de tiempos importantes en el aula a la lectura y, de manera muy especial, a la escritura -sobre todo lo de naturaleza creativa-; la descentración del proceso de enseñanza, y de la actividad en el aula, del maestro como tal.
- La calidad del docente. El docente aparece como central en el proceso de aprendizaje de los alumnos. Desde luego que es esencial que el docente domine la o las materias que debe enseñar. También resulta de enorme importancia que conozca y maneje metodologías didácticas que permitan conducir procesos pedagógicos como los mencionados anteriormente. Sin embargo, -en esto coinciden estudios que se han realizado desde perspectivas tanto cuantitativas como cualitativas-, las características más importantes de los docentes son de carácter actitudinal, y dentro de ellas, las exceptivas respecto a la trayectoria y al éxito escolar presente y futuro de sus alumnos, así como la valoración de la cultura de la comunidad en la que trabaja, y la satisfacción derivada de su trabajo como docente. Por el contrario, los maestros que construyen conceptos negativos respecto de sus alumnos, los que tienden a hecharle la culpa a los padres del fracaso escolar de los hijos, y los que no perciben el papel que ellos pueden estar jugando en la presencia y acentuación del rezago educativo, son maestros que, en igualdad de circunstancias, lograrán resultados de aprendizajes más pobres y más desparejos con sus alumnos. Desde luego que en todo lo anterior influyen las condiciones de trabajo del maestro, fundamentalmente porque son capaces de producir frustración o insatisfacción, que puede llegarse a manifestar en una “pérdida de vocación”, o bien en un arrepentimiento de haber elegido la carrera docente.
- Las características de la escuela y del director. Dado que este es el tema principal de esta presentación, solamente dejaremos aquí ubicado el espacio respecto del cual cobra sentido la evaluación de centros escolares, para profundizar en los factores propios de la escuela que se vinculan con la calidad -relevancia, eficacia, equidad y eficiencia- para un poco más adelante.
- El sistema de supervisión. Mucho menos estudiado que muchos de los factores anteriores, el sistema de supervisión viene apareciendo en los estudios recientes como de enorme importancia. Su papel clave sobre la calidad educativa, debido fundamentalmente a la relación que permite establecer entre la escuela singular y el sistema educativo se pone de manifiesto cuando funciona de manera adecuada. De esta forma, un sistema de supervisión que opere adecuadamente como un canalizador de información, de demandas y de respuestas a las mismas; un sistema de supervisión que se centre en el aprendizaje y que enfoque sus apoyos hacia mejorarlo, un supervisor que conozca su zona, y las escuelas dentro de ellas con sus desiguales fortalezas y debilidades, un supervisor que como consecuencia sea capaz de planear su actividad de apoyo para el mejoramiento de la calidad educativa, es capaz de lograr sustantivas mejorías de la misma.(6)
c. La interacción entre la oferta y la demanda
educativas.
Los factores anteriores no solamente operan como tales,
sino que interactúan entre ellos de manera que generan efectos
sinérgicos. Así, los dos grandes bloques que hemos mencionado
interactúan entre sí de manera, hasta cierto punto, perversa.
Dejada a su propia inercia, el sistema tenderá a adecuar las condiciones
de la oferta a las condiciones de la demanda. De esta manera, si la demanda es
pobre, la oferta también será pobre. Las escuelas ubicadas en
zonas rurales o marginales están, en la gran generalizada de los casos,
pobremente dotadas de recursos físicos y materiales. Los recursos
humanos que se destinan a trabajar en estas regiones en general son los menos
formados, los menos experimentados, y en muchos casos perciben su
asignación a estas escuelas como un tránsito agobiante pero
necesario en su carrera docente. Incluso cuando la dotación de recursos
es, desde el punto de vista cuantitativo, similar, en una comunidad más
pobre la escuela tendrá a operar de manera más pobre. Los
maestros serán menos asiduos, habrá menos preocupación por
mantener un ambiente mínimamente ordenado, se tendrá menos que la
otra escuela a realizar esfuerzos de planeación, etc.
La relación entre la escuela y la comunidad
constituye la otra cara de la moneda, y el mecanismo que en todo caso permite,
cuando es adecuada, romper este círculo vicioso. A niveles
áulicos, ello se traduce en la relación entre el docente y los
padres de familia de sus alumnos. La participación de padres de familia
y de comunidad, a través de lo cual puede adquirir concreción la
relación entre la oferta y la demanda, es en todos los casos, un
importante factor capaz de explicar las diferencias en la calidad educativa de
escuelas en circunstancias que en lo demás son semejantes.
He considerado importante hacer este recorrido de algunos
de los factores que se sabe inciden sobre la calidad de la educación
básica, fundamentalmente porque considero que resulta esencial entender
este fenómeno como complejo y multideterminado que tanto la
información que de ahí proceda, como las recomendaciones a que la
misma puede dar lugar, serán necesariamente parciales.
Referencias: http://www.oei.es/calidad2/sylvia.htm
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